lunes, 10 de diciembre de 2007

REGALO NAVIDEÑO DEL SEÑOR DE LAS SOMBRAS

ABERRANTE PESTILENTE


Joseph Contreras con la colaboración de Fernando Garavito* publicó en 2002, editorial Oveja Negra, este valioso texto que dilucida aspectos poco conocidos del -en ese momento- candidato a la presidencia de Colombia.
* Fernando Garavito es periodista y columnista de El Espectador y ex catedrático de la Universidad del Rosario de Bogotá. Ha publicado innumerables artículos y varios libros bajo el seudónimo de Juan Mosca; además de realizar antologías poéticas. Amenazas por su visión crítica de los hechos que envuelven a Colombia lo obligaron a exiliarse.

Joseph Contreras resucitó el pasado de Álvaro Uribe Vélez, con la publicación de un artículo que cuenta que Uribe Vélez aparece en el puesto 82 de la lista de los narcotraficantes más peligrosos de los EE.UU. Contreras dijo que el documento fue desclasificado como secreto por el archivo de seguridad nacional del departamento de la defensa de los Estados Unidos, hace unos tres meses; el mismo fue elaborado en 1.991.
Miremos un poco el expediente público de Álvaro Uribe Vélez. Uribe es el hijo primogénito de cinco hijos que en total tuvo el terrateniente y ganadero antioqueño Álvaro Uribe Sierra, su madre es la concejal Laura Vélez. Uribe, pasó su infancia en Medellín y en la finca que su familia tiene en Salgar, Antioquia. Álvaro Uribe nació el 4 de Julio de 1952, en Medellín. Se educó en escuelas regidas por los padres Jesuitas y los benedictinos, finalmente terminó sus estudios secundarios en el Instituto Jorge Robledo, un colegio que tradicionalmente ha formado a los vástagos de la clase pudiente, en 1970 obtuvo el título de bachiller.
En 1977 obtuvo un título en Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia, donde además estuvo activo en las juventudes liberales. En 1976 desempeñó el puesto de Jefe de Bienes de Empresas Públicas de Medellín, y en 1977, ingreso en la administración del Estado, como Secretario General del Ministerio de Trabajo, labor que cumplió hasta agosto de 1978, cuando se dio el relevo en la Presidencia de la República de Alfonso López Michelsen, por su correligionario Julio Cesar Turbay Ayala.
Poco después Uribe contrajo nupcias con Lina Moreno, con quien tiene dos hijos varones. En marzo de 1980 el entonces presidente Turbay, lo nombró como él Director del Departamento de la Aeronáutica Civil, cargo que en el que se mantuvo hasta agosto de 1982. Los años que permaneció al frente del cargo se convirtieron en el periodo en el que proporcionalmente más licencias de vuelo se entregaron en la historia de Colombia, ya que en un lapso de dos años se entregaron unos 562 permisos. Poco después de su salida producida en Agosto de 1982, el Concejo Nacional de Estupefacientes acusó a la administración de Uribe de permisiva; y ordenó "suspender los vuelos de naves pertenecientes a narcotraficantes". Según el periodista del espectador Fernando Garavito y el investigador Fabio Castillo, autor del libro "Los jinetes de la Cocaína", en su etapa al frente de la dirección de la Aeronáutica Uribe, favoreció al Cartel de Medellín, concediendo a sus pilotos licencias de vuelo que sirvieron para trasladar cargamentos de droga. Su segundo al mando en la aeronáutica civil, Cesar Villegas, fue más tarde condenado a cinco años de cárcel por tener nexos comprobados con el cartel de Cali, este último fue posteriormente asesinado.
En 1982 Uribe, se posesionó, como Alcalde de Medellín,. a fines de ese mismo año, Álvaro Uribe Vélez, fue retirado sorpresivamente de la Alcaldía de Medellín, tras permanecer en el cargo solo unos pocos meses. Se asegura que Uribe fue retirado de la administración de la ciudad por orden expresa del presidente Belisario Betancourt Cuartas, en vista de las comprobadas relaciones de este con el Cartel de Medellín, y especialmente con Pablo Escobar Gaviria, los hermanos Ochoa (de quienes es pariente) y Gonzalo Rodríguez Gacha.
Su período en la Alcaldía de Medellín, duró solo cinco meses. Durante su corto periodo Uribe dotó de medios represivos al Ejército, y la Policía. Apoyó públicamente proyectos de los poderosos clanes del narcotráfico, como los llamados "Proyectos comunitarios" uno de los cuales fue conocido como "Medellín sin tugurios", y otro que proponía la plantación de árboles en la ciudad. Ambos de Pablo Escobar Gaviria.
En "Los jinetes de la cocaína" se relata que Alberto Uribe Sierra, padre de Álvaro Uribe Vélez, era un reconocido traficante de drogas. Uribe Sierra fue arrestado para ser extraditado a los Estados Unidos, pero Jesús Aristizabal Guevara, entonces secretario de gobierno de Medellín, logró ponerlo en libertad.
El 14 de Julio de 1983, en su finca de Guacharacas Uribe Sierra, fue ajusticiado por las FARC en represalia por sus vínculos con el narcotráfico y el paramilitarismo. Es conocido que el helicóptero que traslado el cadáver de Uribe Sierra, de su finca a Medellín era una de las aeronaves del Cartel de Medellín y en específico de Escobar. Al entierro del hacendado Uribe Sierra, según narra el periodista Fabio Castillo asistió el entonces Presidente de la Republica, Belisario Betancourt Cuartas , y buena parte de la sociedad antioqueña, también asistieron los principales jefes del cartel de Medellín en cabeza de Pablo Escobar Gaviria, los Ochoa y Rodríguez Gacha.
Entre 1984 y 1986 Uribe Velez, se desempeñó como Concejal de Medellín, y en las elecciones legislativas del 9 de Marzo de 1986 si hizo a un escaño de Senador, cargo frente al cual se desempeño entre 1988 y 1993. En esas dos legislaturas, correspondientes a las presidencias de Virgilio Barco Vargas y Cesar Gaviria Trujillo, Uribe participó en la ponencia de varias leyes, en particular la ley 50 de 1990, conocida como la Reforma del Mercado de Trabajo que si más concite un fuerte rechazo de los sindicatos y que es en gran parte responsable de los bajos salarios que hoy se pagan en el país. Otra de sus joyas es la Ley 100 que tanto afectó el servicio de salud.
El periodista, Fernando Garavito, en una columna publicada en el diario el espectador el 17 de febrero de 2002, titulada, "Cuando era moscorrofio" contaba lo siguiente: En diciembre de 1989 el gobierno Barco, presentó ante el Congreso un proyecto de Reforma Constitucional, al que el país, una vez aprobado, debía convalidar por medio de un referendo. En ese instante vivíamos una crisis de proporciones, provocada por el magnicidio de Luís Carlos Galán Sarmiento, ocurrido unos meses atrás. Fue entonces cuando en la Cámara de Representante, un godo oscuro, Carlos Pineda Chillan, con el aval de 21 Congresistas (entre ellos Jairo Ortega Ramírez, Ernesto Lucena Quevedo, Jaime Arizabaleta Calderón, Cesar Pérez García, Tiberio Villarreal y otros personajes de similar catadura), le colgó un mico al proyecto en el que ordenaban incluir en el temario del referendo, un punto mediante el cual se rechazaba la extradición de nacionales a los Estados Unidos. El ministro de gobierno de ese entonces, Carlos Lemos Simmonds, denunció la maniobra y en un valeroso discurso sostuvo que de aprobarse, en el congreso semejante mico él se entregaría a los narcos "atado de pies y manos". Pero el mico, con ponencia positiva de Mario Uribe, tenía que pasar, y efectivamente pasó sin problemas hasta la plenaria del Senado, donde Alvaro Uribe Vélez (actual presidente de Colombia y no es un homónimo) lo defendió ante sus asombrados colegas con voz quebrada arguyendo que no se trataba de una reforma propiciada por los carteles de la droga, para evitar su extradición a los Estados Unidos.
Uribe Velez fue gobernador de Antioquia entre 1995 y 1997. Durante su periodo como gobernador de Antioquia, experimentó su modelo de "Estado comunitario", con la cortina de humo de estimular la participación ciudadana en la generación de empleo en un sonado modelo de seguridad publica. A partir de un programa auspiciado por el gobierno de EE.UU. a través de la Universidad de Harvard, propició la capacitación de cerca de 50.000 Antioqueños en "negociación pacifica de conflictos". Este proyecto sirvió para crear las asociaciones comunitarias "Convivir” en 1994. Los miembros de estas Convivir, terminaron realizando agresiones y asesinatos en contra do otras personas, mientras el estado y las fuerzas de seguridad les garantizaban el secreto y la protección a estas Cooperativas. Las Convivir fueron utilizadas por terratenientes y narcotraficantes, para aplicar la política contrainsurgente de Uribe Velez, afinando una política de "tierra arrasada" en numerosas regiones campesinas y en la capital Antioqueña. Fue con las "Convivir" que los paramilitares lograron su despliegue nacional, se consolidaron en Antioquia, en el nudo de Paramillo, e ingresaron al eje bananero de Urabá asesinando y desplazando miles de campesinos.
Según el periodista Joseph Contreras, entre 1997 y 1998, agentes del DEA (Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos) incautaron 50.000 kilos de un precursor químico usado para el procesamiento de la cocaína. Esas sustancias químicas habrían sido adquiridas por una compañía perteneciente a Pedro Juan Moreno, quien se desempeñó como subjefe de gabinete cuando Uribe fue gobernador de Antioquia.
Dos de las personas más cercanas al presidente de Colombia, Fuad Char y Pedro Juan Moreno Villa, han sido acusados por el Gobierno de los Estados Unidos de tener comprobadas relaciones con el tráfico de estupefacientes.
Durante su trayectoria en los órganos de poder del estado, Uribe fue construyendo su proyecto de estado Comunitario, sustentado en elementos como: 1. Centralización absoluta del poder ejecutivo 2. Control y disminución del Congreso 3. Fortalecimiento del aparato militar 4. Desarrollo de la estructura paramilitar 5. Negación de las libertades democráticas 6. Reducción de los derechos ciudadanos.
Uribe se ha relacionado con altos oficiales de las Fuerzas Armadas acusados por apadrinamiento de grupos paramilitares. Este particular, está documentado por decir lo menos, en el discurso que Uribe pronunció como desagravio al general Rito Alejo del Río, luego de que la justicia colombiana lo acusara de fomentar el paramilitarismo en Urabá y de que el gobierno de EEUU le retirara su visa por estar involucrado en violaciones de los derechos humanos.
Duramte la campaña presidencial los poderes del narcotráfico y los paramilitares se colocaron totalmente al servicio de su candidatura, a tal extremo que públicamente lo declararon su candidato.
El 17 de Febrero el columnista Fernando Garavito, publicó en su columna del periódico del Espectador, un cuestionamiento sobre la gestión publica de Uribe, y los presuntos vínculos de su familia con narcotraficantes en el departamento de Antioquia. Dos días después, el grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia, publicó en su página de Internet un comunicado en el que hace un llamado a los columnistas para que “depongan sus espíritus envenenados” citando, además de Garavito al periodista Alfredo Molano. A finales del mismo mes Gonzalo Guillen, periodista Colombiano que escribe para el diario norteamericano el Nuevo Heráld., realizaba una investigación, en la misma línea de Garavito, sobre el candidato. Según Guillen, Uribe, le llamó a su casa para exponer en tono algo amenazante los logros de su trayectoria pública, lo que el periodista interpretó como una invitación a desistir en su investigación. En los primeros días de marzo, Guillen recibió información extraoficial de organismos relacionados con la Embajada norteamericana, según las cuales estaban en riesgo su seguridad y la de Garavito. Ambos periodistas salieron del país por considerar que su seguridad personal estaba en serio peligro.
A solo una semana de las elecciones, se conoció que el semanario El Espectador, le solicitó al columnista Fernando Garavito, cambiar el contenido de su habitual columna del domingo 19 de Mayo por considerar desproporcionado el tono de la misma, (En la columna Gravito hablaba del hoy vicepresidente Francisco Santos, su personalidad y su repentino aprecio por sus secuestradores, y narcotraficantes).
Otro incidente con la prensa en el que Uribe, volvió a ser protagonista fue con Joseph Contreras, periodista de Newsweek. En esta oportunidad el candidato suspendió abruptamente una entrevista concedida al reportero por considerar que el cuestionario era sesgado y falto de respeto. En pronunciamientos posteriores, Uribe dijo que el periodista de Newsweek buscaba "enlodar su nombre". Diez días antes de la primera vuelta electoral. Contreras publicó el libro "El Señor de las Sombras", Biografía no Autorizada de Álvaro Uribe Vélez, texto que ha sido objeto de veto en su distribución por parte de algunas de las más importantes librerías del país; incluso, según denunciaron ejecutivos de la editorial, en algunos de los lugares donde devolvieron el libro, se recibieron anónimas llamadas intimidantes.
El 23 de Marzo el informativo de televisión Noticias Uno, publicó una crónica sobre los presuntos vínculos de la familia Uribe, con narcotraficantes y sobre presuntas irregularidades en actuaciones del candidato cuando fue director de la Aeronáutica Civil. Dicho informe se emitió sin recabar la posición del candidato, pues este no acepto ninguna de las insistentes entrevistas que le propuso el medio con el fin de aclarar la información que se tenía. Al día siguiente, a través de emisoras de radio de cobertura nacional, Uribe cuestionó la independencia del periodista Daniel Coronell, director de Noticias Uno, calificándolo de testaferro de hombres de negocios próximos a las campañas de sus contendores políticos y de tener sociedad con personas cuestionadas por tener vínculos con el narcotráfico. Uribe también cuestionó la credibilidad de Ignacio Gómez, periodista que realizó la investigación.
En esa misma semana Coronell recibió tres amenazas de muerte, dos contra su vida y una contra su pequeña hija.. En el año 2002 como candidato y como presidente electo, Uribe se presentó tres metas: una la derrota de la politiquería, dos la derrota de la corrupción y tres la derrota de la guerrilla, esta última; cacareada por ministro Fernando Londoño, desde antes de la posesión presidencial.
La derrota de la guerrilla, según los voceros de esta, no se ha cumplido ya que esta permanece intacta y golpeando como se notado en los últimos días. La derrota de la politiquería y corrupción, no se ve por ningún lado, de hecho se ha incrementado, ya que en pos de que le aprobaran la reelección, las leyes impuestas por el FMI, y las leyes que favorecieran a los narcoparamilitares, Uribe, no ha escatimado en esfuerzos para emplear cualquier método con el único fin de alcanzar sus objetivos. Cumpliendo los pronósticos, el 26 de Mayo de 2002 Uribe se alzó con la victoria sin necesidad de una segunda vuelta con el 53.1% de los sufragios (cabe recordar que en algunas zonas del país a punta de fusil se obligaba a votar por Uribe), seguido por Serpa con el 31.8%, Luís Eduardo Garzón del frente social y político con el 6.2%, Noemí Sanin con el 5.8% e Ingrid Betancourt con el 0.5%. La abstención fue del 53.6%, cinco puntos mas que en las votaciones de 1998. Según las cifras entregadas por la Registraduria Nacional del Estado Civil, Órgano Electoral de Colombia, había para el entonces 24.208.150 ciudadanos aptos para votar, de estos 5.829.958 dieron su voto en favor de Álvaro Uribe, es decir un 24.08%. del potencial electoral, el 75.72% restante es decir 18.378.192 se abstuvo o voto por otro candidato.
Los medios de información Colombianos, de inmediato transmitieron al mundo que Uribe Velez, había sido electo por el 53% de los Colombianos, cosa que aun hoy no es cierta , ya que realmente Uribe Velez, fue elegido por un 24.08% del total electoral. A solo cuatro meses de su posesión como presidente, Uribe anuncio el inicio de unos diálogos con los grupos paramilitares donde se destacan connotados jefes del narcotráfico, como Adolfo Paez, “Don Berna”, de quien se dice es el narcotraficante mas importante de Colombia, heredero de Pablo Escobar, quien irónicamente figura como representante de derechos humanos de los grupos paramilitares.
Uribe comparte honores, en la lista dada a conocer por el periodista Joseph Contreras, con personas de dolorosa recordación para el pueblo colombiano, como Popeye, la Kika, Tyson, el Mugre, Evaristo Porras y el tristemente celebre Vladimir. Llama la atención que la desclasificación de estos documentos, se de precisamente en momentos donde se negocia el TLC y en Colombia, hay una gran oposición. Pareciera que los norteamericanos le estuvieran mandando un mensaje subliminal a Uribe, donde le dicen que si no les firma el TLC, tal como ellos quieren, una celda le espera al lado del general Manuel Antonio Noriega, expresidente de Panamá, quien figuraba de 66 en la misma lista donde Uribe esta de 82.
Uribe en un comunicado publico, le restó importancia al documento publicado, porque; según este, no ha sido investigado suficientemente. Si bien esto es cierto, también los es que la mayoría de los allí listados están escondidos, muertos o andan con grillos en los pies.

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