domingo, 3 de mayo de 2009

NUESTRO PRIMER A H1 N1


Visto la ruana. Como muchos otros colombianos estoy temblando, no sólo por el frío que caracteriza muchas de nuestras ciudades, como Zipaquirá donde se aloja el primer caso confirmado de gripe porcina en el país, sino también por la escasa creencia que tiene el Gobierno cuando se requiere de franqueza ante diversas situaciones críticas, como esta.
Ahora tenemos otro motivo de orgullo nacional, el primer país sudamericano en confirmar la existencia de la pandemia; y claro el ministro Diego Palacio Betancur a manera de palmadita en la espalda dice que esto apenas es una confirmación de lo que ya había vaticinado la OMS. Pero no reconoce que no hay en el país tan siquiera un laboratorio para analizar las muestras y tampoco dice a dónde se debe recurrir, apenas comunica unas líneas telefónicas (una para Bogotá y otra para el resto del país) a las cuales llamar en caso de duda o sospecha aclarando, que por favor no llamen mucho proque seguramente estarán congestionadas.

Como hace buen tiempo, el presidente prefiere no dar la cara a pesar que tiene al menos un canal dedicado a hacerse propaganda a lo largo de los extensos consejos comunitarios. ¿Cuánto cuesta el montaje de cada uno? y ¿Cuánto cuesta la transmisión en directo de 8 o más horas de Tv? Esta vez le correspondió al escandaloso —no precisamente por lo que dice— ministro de salud Palacio dar la cara a los medios, y rodeado de su séquito confirmó que lo inevitable ya era un hecho; teníamos el primer caso de la pandemia en Colombia. Otros tantos posibles casos están en estudio y no hay motivo para alarmarse.

Recuerdo que hace unos días lo entrevistaba Yamid Amat y decía que no había motivo de alharaca por parte de los medios porque "eso se puede tratar como una gripita en casa". Lo que me estremece es la certeza de saber que algo más se esconde en el fondo de esta realidad que cada día alarma al país. No hay tiempo para tomar conciencia sobre lo que pasa y en poco seguramente nos van a salir con otra gran verdad a medias: que el ministro no sabía, que el funcionairo no le dijo, que esa no es enfermedad cubierta por las EPS, que sí sabía pero que no se podía porque afectaría a la economía nacional, que un funcionario no dijo lo que pasaba, en fin cuanta inaudita sorpresa nos guarda en su sagrado corazón el gamonal que acaba de ofrendar al Papa unas mancuernas con incrustaciones de ónix.

No hay comentarios: