martes, 27 de noviembre de 2007

DRACO Y EL TEATRO DEL ABSURDO



DRA MA Y CO MEDIA
PODRIA DECIR MUCHAS COSAS DE LA MÚSICA DE ROBI DRACO ROSA PERO PREFIERO QUE SEA ESCUCHADA... EL HOMBRE ESTÁ DONANDO SU ÚLTIMO TRABAJO...


Del drama y la comicidad, escencia humana

El Teatro del Absurdo se refiere a la tendencia en la literatura dramática que emerge en el París de los años cuarenta y principios de los cincuenta, en especial en las obras de Arthur Adamov, Fernando Arrabal, Samuel Beckett, Jean Genet, Eugene Ionesco y Jean Tardieu.
Una de las fuentes teóricas más potentes del Teatro del Absurdo fue el Teatro y su doble, obra de Antonin Artaud, originalmente publicada en 1938.
El término teatro de lo absurdo o teatro absurdo proviene del uso filosófico de la palabra “absurdo” por pensadores existencialistas como Albert Camus y Jean-Paul Sastre. Especialmente Camus afirmaba que la humanidad tenía que resignarse a reconocer que una explicación completamente racional del universo estaba más allá de su alcance; en ese sentido, el mundo debe ser visto como absurdo.
El dramaturgo del absurdo desmantelará el viejo universo cartesiano y su manifestación escénica. En el teatro del absurdo los personajes unas veces aparecen dotados de familia y trabajo… e ir perdiendo las características del ser humano; en otros casos los personajes se expresan como extrañas criaturas.
Existe una lista elaborada por Esslin en la que se reflejan las viejas tradiciones teatrales utilizadas por los dramaturgos del absurdo, para expresar los problemas y las inquietudes del mundo contemporáneo. Esta lista comprende el teatro “puro”, los espectáculos dadaístas y surrealistas de los años veinte, las experiencias llevadas a cabo por Artaud con su “teatro de la crueldad” Y la innegable influencia ejercida en el teatro del absurdo por el teatro continental. Una constante de este teatro es la pugna de sus personajes por expresarse y la imposibilidad de lograrlo; y lo que ocurre en el escenario desborda y a menudo contradice las palabras pronunciadas por los actores.
En el teatro del absurdo, la situación inicial en la que se hallan colocados los personajes basta para revelar sus sentimientos y está basada en la representación visual. Sólo precisa de los objetos, los accesorios y el decorado. La escena de este teatro representa casi siempre un mundo vacío de sentido, poblado de objetos pesados y molestos que terminan por dominar a los personajes; y el lenguaje distancia al espectador y rompe la unidad orgánica de la sala y la escena, fundamentada en la existencia de un mundo de valores comunes. Pero esta función no puede ser más que pasajera, y el “grado cero” al que aspira constituye su horizonte y su limitación, dado que no cuenta con la colaboración del público, elemento imprescindible para el desarrollo pleno de un programa teatral.
Los autores comenzaron a aglutinarse bajo la etiqueta de lo absurdo como una forma de acuerdo frente a la ansiedad, lo salvaje y la duda ante un universo inexplicable y recayeron en la metáfora poética como un medio de proyectar sus más íntimos estados. Es por ello que las imágenes del teatro absurdo tienden a asumir la calidad de la fantasía, el sueño y la pesadilla, sin interesarle tanto la aparición de la realidad objetiva como la percepción emocional de la realidad interior del autor
Aparte de los dramaturgos citados en un principio hay algunos escritores no franceses que han mostrado la influencia del teatro del absurdo como Harold Pinter y Tom Stoppard en Inglaterra; Gunter Grass y Meter Weiss en Alemania; Edward Albee, Israel Horovitz y Sam Shepard en EE.UU y el autor checo-vuelto-hombre-de-estado: Vaclac Havel.

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